Cuando Martín Ferrer se lleva a su madre a casa después de un alta precipitada, todavía cree que podrá sostener la situación a base de cansancio, pequeños arreglos y horas robadas al sueño. Pero la misma semana en que Amparo deja de llegar sola al baño, la empresa que limpia el hospital donde trabaja implanta un nuevo control de fichaje y empieza a cuadrar un inventario que nunca había importado a nadie.
Entre empapadores escondidos, ropa húmeda que no termina de secarse y una compañera a la que podrían hacer pagar por él, Martín descubre que cuidar también puede convertirse en una forma de daño cuando solo se hace con orgullo, silencio y miedo a pedir ayuda.
La ropa mojada es una novela corta sobre trabajo nocturno, precariedad, vergüenza práctica y la dignidad con la que una familia intenta reorganizarse antes de que todo termine pareciendo un trámite.